fbpx
21651
page-template,page-template-full_width,page-template-full_width-php,page,page-id-21651,page-child,parent-pageid-21617,stockholm-core-2.2.9,select-theme-ver-8.8,ajax_fade,page_not_loaded,side_area_uncovered,,qode_menu_,wpb-js-composer js-comp-ver-5.7,vc_responsive
Title Image

Piscina Climatizada Terapéutica

¿En qué consiste la rehabilitación acuática?

Según la Sección de la Terapia Física Acuática de la Asociación Estadounidense de la Terapia Física, la terapia acuática es:

La práctica basada en la terapia física en un medio acuático […] e incluye el tratamiento, la rehabilitación, la prevención, salud, bienestar, y aptitud física del paciente en un ambiente acuático”

 

 

¿A quién se recomienda?

La terapia acuática es un tipo de rehabilitación recomendado para todas las personas que han pasado recientemente por una intervención quirúrgica o tienen lesiones y no pueden realizar determinados movimientos.

El agua favorece la movilidad del cuerpo, por ello, esta terapia es recomendable para todo tipo de pacientes, siempre y cuando estos no tengan heridas dermatológicas, miedo al agua, o cualquier alergia a los productos que puede tener una piscina.

La terapia acuática para niños también está indicada si éstos han sufrido una lesión.

Algunas de las patologías que pueden tratarse a través de la terapia acuática son las siguientes:

  • ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica)
  • Fibromialgia
  • Artritis
  • Esclerósis Múltiple

Hay muchas más patologías que podrían incluirse en esta lista. Desde ISAF, únicamente hemos hecho una pequeña selección de las más representativas.

 

 

 

 

Beneficios de la terapia acuática

La terapia acuática, también conocida como hidroterapia, tiene múltiples beneficios para los seres humanos. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Favorece el drenaje de edemas.
  • Favorece la movilidad del cuerpo.
  • Reduce los dolores articulares.
  • Aumenta la fuerza muscular.

La realización de actividades acuáticas, es imprescindible para la recuperación de muchos pacientes. Por tanto, si un profesional se lo aconseja a un paciente, este deber hacerlo, pues tal y como te hemos mencionado, podría acelerar su proceso de recuperación.

Hay que tener en cuenta que la rehabilitación acuática es muy diferente a la práctica de la natación, pues estas tienen objetivos muy diferentes.

Mientras que la natación es un deporte que requiere de un esfuerzo físico y que potencia las capacidades de las personas, la terapia acuática busca que las personas se recuperen, restauren sus habilidades perdidas, recuperen la movilidad en las partes del cuerpo afectadas, etcétera.

 

ALTERACIONES MÚSCULO-ESQUELÉTICAS

Trabajamos sobre lesiones de origen traumatológico, por un golpe, cirugía, o proceso inflamatorio. Este tipo de lesiones, afectan a la estructura de nuestro aparato locomotor, constituida por los músculos, tendones, ligamentos, huesos, discos, cartílagos, etc. Y, principalmente, causan dolor y limitación del movimiento y la funcionalidad.

En el agua, se favorece el drenaje del edema inflamatorio. Además, por el efecto hidrostático y otras propiedades del medio, la persona puede ganar mayor rango de movimiento articular y recuperar el funcionamiento de su cuerpo con más rapidez y sin tanto dolor.

ALTERACIONES SENSITIVO-MOTORAS

Intervenimos desde dentro del agua, sobre problemas de movilidad, derivados del sistema nervioso. Utilizamos el sostén del medio, para dotar al paciente de más recursos en el control de su equilibrio y movimiento, y favorecer así su independencia. Así mismo, aprovechamos el entorno multisensorial de la piscina, para estimular sistemas que limitan la autonomía del paciente, con el objetivo de mejorar sus capacidades y garantizar una buena calidad de vida.

OTRAS

Utilizamos esta terapia también en afecciones cardio-respiratorias, embarazo, 3ª edad, para tratar de forma distinta las consecuencias físicas y fisiológicas derivadas de esas situaciones, y poder aportar un estado de salud óptimo a la persona.

  • Trastorno del equilibrio por envejecimiento
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Enfermedades respiratorias